Cuando el dolor por las circunstancias te confirman tu objetivo.

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Todos nos enfrentamos a circunstancias en nuestra vida que llegan sin permiso a ocupar el tiempo y recursos que hemos destinado a objetivos más importantes.

 

Usualmente me dedico a perseguir mis objetivos con mucho afán y energía, una vez que he concretado una idea tiendo a planificar y utilizar diversas herramientas para poder, paso a paso, alcanzar mis objetivos. Ciertamente se podría decir que soy de ese tipo de personas perseverantes, y por lo general las cosas se me han dado con algo de esfuerzo y dedicación.

En el camino de vida que he seguido, he tenido la oportunidad de aprender algunas cosas clave de mi misma con respecto a este tema de lograr objetivos:

  • Todo objetivo debe seguir la regla del acrónimo SMART. Lo conoces? eSpecífico, Medible, Alcanzable, Relevante y sensitivo al Tiempo (o sea, con fecha de cumpleaño). Y es totalmente cierto, si tu objetivo carece de alguno de estos elementos, lamento informarte que es solo un sueño… y los sueños, muy lindos y todo… se quedan en la almohada y se olvidan en la mañana. Concretar nuestras ideas con estos conceptos nos permiten crear mapas mentales que se seguiran como rutas guía para que nuestros objetivos se conviertan en realidades.
  • Mis objetivos, compartidos con mi familia (o con mis personas especiales), se convierten en compromisos reales. El acompañamiento de las personas que más te aprecian o quieren es crucial para avanzar en el logro de objetivos. Muchos dicen que los sueños y metas deben reservarse y mantenerse en secreto… yo digo que esta idea es precaria. Si es importante tener cuidado a quienes se les comparten las ideas; personas negativas, traicioneras y que no sienten un cariño genuino por uno definitivamente no son el target. Pero compartir tus ideas con personas sinceras, optimistas y que además, cuidan y velan sinceramente por tu bienestar, siempre contribuye a sentirse acompañado en el proceso de emprender el logro de un objetivo. No sé que hubiera sido de mi sin mi esposo que me acompañara en la maestría, o sin mi madre que estuviera pendiente de mis hijas cuando viajo, o de mi hija mayor que juega con su hermana mientras yo termino alguna presentación en la computadora.
  • Siempre a mano mi ToDo´s List, mi eterna compañera, siempre en mi agenda o en mi lap top… marcada, remarcada, subrayada y resaltada. Indicador inefable de mis actividades realizadas y de cada paso o escalón que transito hacia el logro de mi objetivo.  
  • Lo más divertido es celebrarlos… los hitos que voy logrando, el llegar a la meta, siempre son una gran oportunidad para celebrar, para reconocer el esfuerzo y la contribución de otros en que los hubiera podido alcanzar, con humildad y alegría.

Me di cuenta que me duele.

Y por que me duele, sé que me importa.

Pero algo en lo que no pensé… y que me ha sucedido recientemente, es aprender que cuando algo me duele, es porque realmente me importa. Las circunstancias que vivimos cada día nos pueden alejar o atrasar de nuestras metas y objetivos, y esto, literalmente pueden causarnos dolor. El dolor de saber que tienes una visón que cumplir y que aquello que no puedes controlar te aleja de tus objetivos. El hecho de que aquello sobre lo que no tienes control, afecta a lo que si tienes bajo tu poder de acción.

Pasar por el proceso de frustración, negación, pérdida de creatividad y otros males, puede hacerte pensar que has perdido el rumbo, que estás perdiendo el tiempo o el enfoque… y puede que sea cierto! Pero adivina!, hay una tremenda sorpresa inmersa en esta situación a primera vista desesperanzadora… Si te duele, es porque te importa! Y si te importa, vas por buen camino.

He descubierto, con mi experiencia propia, que este dolor puede servir como energía para retomar el camino, para hacer los ajustes necesarios y para enfocar nuevamente mis esfuerzos hacia mis objetivos. Que las circunstancias adversas o positivas siempre estarán presentes en nuestro camino, más no son ellas las que dirigen la ruta o el timón. La dirección la tenemos cada uno de nosotros en nuestros propios recursos, esos con los que fuimos creados o que nos han sido otorgados en el camino de la vida, a través de habilidades, competencias y experiencias que nos convierten en un diseño perfecto y único, donde todos ellos se conjugan para cumplir nuestro propósito de vida.

Núnca pensé decir esta frase… “que te duela no es tan malo”…. Cuidado que es el impulso justo que necesitas para convertirte en tu mejor versión.

 

Por Marisel de Yau

Be present, be sincere, be fulfilled…

 

 

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